En el año 2000, bajo la presidencia de Francisco Rubio Cárdenas nace el Programa de Incubadoras Industriales, proyecto que CANACINTRA Tijuana diseñó con el XVI Ayuntamiento, a través de la Comisión de Desarrollo Económico.
El objetivo del programa era: Promover e impulsar el desarrollo de las industrias y microindustrias de la Ciudad de Tijuana, mediante programas públicos, privados o mixtos.
Con el fin de administrar el programa se crea la figura Incubadoras Industriales. Posteriormente, en 2001 se constituye un fideicomiso para su administración y se aporta un terreno de poco más de 6 mil metros cuadrados, por parte del Ayuntamiento de Tijuana, comprometiéndose la asociación civil a construir instalaciones en dicho predio, ubicado en el Parque Industrial Valle Sur II. La AC construyó en dicho inmueble 14 bodegas industriales de 78.67 m2 cada una, con espacios de estacionamiento, áreas de carga y descarga y todos los servicios.
Dentro de los objetivos de las Incubadoras Industriales está el apoyar a nuevos micro industriales en sus instalaciones, ofrecerles una renta económica (subsidiada y en pesos).
Por parte del micro industrial está el compromiso de desocupar dichas bodegas en un término no mayor a 2 años, plazo en el que considera Incubadoras Industriales, A.C., suficiente para incubar nuevos proyectos, por lo que, pasado ese plazo, el micro industrial deberá buscar espacios a precios de mercado y dando oportunidad a beneficiar a nuevos emprendedores.
Actualmente las bodegas se encuentran ocupadas por industrias de diversos giros, como son: maquinado, diseño de prototipos industriales, fabricación de filtros, cajas de madera, taller de maquinaria de corte y plasma, pinturas y selladores, etc. Estos microempresarios manifiestan que este programa les ha beneficiado para el emprendimiento de sus negocios. Cabe mencionar, que el parque microindustrial se encuentra en una ubicación inmejorable, con buenos accesos, tanto para sus clientes como para sus proveedores.
Nuestro actual presidente de CANACINTRA Tijuana, Francisco Rubio Rangel, entiende el impacto de este programa, por lo cual busca incrementar los esfuerzos y ha gestionado recursos adicionales que permitan continuar apoyando a los microindustriales.
Esto es muy importante, pues de acuerdo con SEDECO, el 80% de los empleos generados en la entidad, provienen de las micro, pequeñas y medianas empresas, sin embargo, también 8 de cada 10 empresas van a la quiebra en los primeros 2 años de vida, mucho por falta de recursos, pero otro tanto por falta de planeación y capacitación.
Por ello queremos ayudar a reducir el margen de mortalidad de las nuevas empresas, a través de incubarlas en nuestras bodegas, darles asesoría y orientarlas para que obtengan recursos para su desarrollo.
Aunado a lo anterior, ahora contamos con un fondo de más de 2 millones de pesos para diseñar en nuestro parque industrial, de un espacio donde acondicionaremos áreas para oficinas, donde se realicen encuentros de negocios, se impartan capacitaciones y se ofrezcan cursos en las distintas áreas (laboral, comercio exterior, fiscal, etc.).
Somos una Cámara con casi 1,000 empresas afiliadas que dirigen fuentes de empleo a más de 65 mil empleados en la Ciudad, lo cual nos coloca como la de mayor tamaño y representatividad del Noroeste de la República, sin embargo, queremos apoyar al emprendedurismo en nuestra zona y con este nuevo apoyo estamos seguros de que lograremos mayores beneficios para la microindustria.